miércoles, 5 de diciembre de 2012


Abrí los ojos y sonreí. Tenía la sensación de que había dormido con la sonrisa toda la noche, que había soñando con cada una de estas cosas que me hacen sonreír. Con las que sueño, recuerdo y pienso. Me di una ducha
y el agua no logró endurse ella. Seguía allí. Sin forzar, sincera y natural. Tenía ganas de vivir. Tal vez en otro lugar, pero con fuerzas para seguir recorriendo mi camino. Predestinado o no. Seguro que sonreiría aunque no todo marchara de manera perfecta. Me vestí. Era un día cualquiera, en el que hay que ir con vaqueros y suéter. Pero me gustan los vestidos. Me hacen sentir bien y cuando estoy contenta no dudó en vestirme con uno de ellos. Nada planeado fuera de lo habitual: instituto, casa, rutina. Pero estaba feliz. Muy feliz. La vida me daba razones

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